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Para hablar de Gastos Rechazados, primero debemos conocer los requisitos para que los gastos sean aceptados tributariamente en una empresa que declara en base a renta efectiva, los cuales se señalan en el Artículo 31 de la Ley sobre Impuesto la Renta, dentro de los cuales se pueden mencionar:

  • a) Deben corresponder a gastos pagados o adeudados.
  • b) Deben estar respaldados o justificados con la documentación legal correspondiente.
  • c) Deben corresponder al período.
  • d) Gastos necesarios para generar la renta.
  • e) Deben ser del giro de la empresa.

Por tanto, los gastos rechazados corresponden a gastos que no se permite que sean restados en la determinación de la utilidad para efectos del pago de los impuestos. Se dice también que los gastos rechazados son aquellas operaciones que no cumplen con los requisitos o condiciones establecidos en la Ley sobre Impuesto a la Renta para poder ser deducidas de los ingresos brutos del ejercicio comercial.

Desde 2013 se han efectuado modificaciones a los conceptos de gastos que se rechazan y como afectan a las empresas y sus dueños, lo cual se señala en el artículo 21 de la Ley de Impuesto Renta. En la presente edición del Newsletter, tomaremos la situación antes de dichas reformas y la actual.

Antes de la reforma:
Los gastos rechazados tal cual los conocíamos al 2013, fueron incorporados al artículo 21 de la LIR, a través de la reforma tributaria introducida a la Ley en 1984. Los contribuyentes afectados eran aquellos de la primera categoría que declaran su renta efectiva mediante un balance general, según contabilidad completa, donde se abordan determinadas situaciones tributarias que dicen relación con un sistema impositivo basado en retiros o distribuciones dispuesto en el artículo 14 de la LIR.

Básicamente la norma incluía una ficción que consiste en:

  • Considerar como retiradas de las empresas al término del ejercicio, las partidas señaladas en el N°1 del artículo 33 de la LIR.
  • Estas partidas deben considerarse como retiradas desde las empresas, para los fines de los impuestos Global Complementario o Adicional, salvo el caso de las sociedades anónimas y contribuyentes del artículo 58 N°11 , los cuales eran afectados con un impuesto único con tasa 35%.

Si quisiéramos establecer algunas características de los gastos rechazados para su afectación con los impuestos terminales, podríamos señalar las siguientes:

  • Constituyen gastos que la Ley de la Renta no acepta como tales.
  • Son cantidades representativas de desembolsos de dinero que no deben imputarse al valor o costo de los bienes del activo.
  • Se gravan con independencia de las utilidades del ejercicio o las acumuladas en las empresas.
  • No importa su forma de contabilización, sea como gasto o activo.
  • Deben estar mencionados en el N°1 del artículo 33 de la LIR.
  • Se entienden retiradas al término del ejercicio.

Estos gastos rechazados se afectan con los impuestos Global Complementario o Adicional, o bien, con el impuesto único de tasa 35% que afecta a los gastos rechazados, según corresponda, debe realizarse sobre partidas debidamente reajustadas, ya sea de acuerdo al artículo 33 N°3 de la LIR, cuando se encuentren contabilizados como gastos, o bien, conforme al artículo 41 N°1 cuando sean contabilizadas en cuentas de activo.

Como estas partidas solo corresponden a situaciones equivalentes a retiros, distintos a los retiros propiamente tales que efectúan los socios o accionistas, la ley señala expresamente su afectación inmediata con los impuesto finales antes mencionados, con el objeto de evitar la acumulación indefinida de utilidades que nunca llegarían a ser retiradas, por cuanto los recursos ya no se encontraban en las empresas.

En cuanto al registro FUT a que se refiere el artículo 14 de la LIR, que contiene las utilidades tributables acumuladas en las empresas, donde principalmente se encuentra la renta líquida imponible, cabe señalar que los gastos rechazados debían ser imputados a este registro con el fin de determinar el saldo de utilidades disponibles o susceptibles de ser retiradas por los propietarios de las empresas. Dicha imputación deberá efectuarse también en el caso que existan pérdidas tributarias, debido a que la norma entiende retiradas estas cantidades cualquiera sea la circunstancia, incluso cuando este registro sea negativo.

Después de la reforma:
De conformidad al nuevo artículo 21 de la LIR., los gastos rechazados sólo se gravarán con el Impuesto Adicional en la medida que tales partidas se encuentren directamente relacionados con el socio o accionista no residente. En cambio, si los gastos rechazados no pueden ser vinculados directamente con los propietarios, la sociedad correspondiente gravará estas cantidades con un impuesto único de tasa 35%, según lo dispuesto por el nuevo inciso primero del artículo 21 de la LIR.

El cambio antes mencionado, no distingue al tipo jurídico de la empresa que incurre en los gastos rechazados, vale decir, en el caso de las sociedades anónimas también deberá distinguirse si el gasto en cuestión es o no atribuible al accionista. Esto último, constituye una innovación para los accionistas, porque con anterioridad a la modificación en comento, los accionistas no tenían obligación tributaria frente a los gastos rechazados, sin embargo, a contar del 01 de enero de 2013, fecha de vigencia de la Ley N.° 20.630, deberán tributar con Impuesto Adicional por todas aquellas cantidades que les sean atribuibles.

Otra innovación consiste en incluir un recargo al Impuesto Adicional, de un 10% sobre el gasto rechazado, por lo tanto, los gastos rechazados, a contar de la vigencia de las modificaciones introducidas, deberán ser gravados con una tasa total del 45% (salvo el caso de contribuyentes sin domicilio si residencia en Chile acogidos a la invariabilidad tributaria con tasas del 42%, contenida en el D.L. N° 600).

Ahora bien, el nuevo artículo 21, establece que en la medida que los gastos rechazados se encuentren afectos a sus disposiciones, permitirá su deducción en la determinación de la renta líquida imponible, lo que significa que los gastos rechazados no se verán gravados con el Impuesto de Primera Categoría, y en consecuencia, no tendrán derecho a crédito por tal concepto.

En lo que se refiere a las normas de retención, el nuevo artículo 74 N.° 4 de la LIR, en su inciso 12°, establece una retención equivalente a un 35% sobre la partida, quedando en definitiva una obligación tributaria por cumplir, para los socios o accionistas, de un 10%, que corresponde al recargo que establece el nuevo artículo 21. Este diferencial, deberá ser enterado por los contribuyentes en arcas fiscales mediante el formulario 22, en el mes de abril de cada año, respecto de los gastos rechazados generados el año inmediatamente anterior.

Estaremos informando de las modificaciones tributarias y laborales en los próximos newsletter, esperando siempre esta información sea de ayuda para mantenerse al tanto con tantos cambios que se están presentando actualmente.

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